Hubo un tiempo, anterior a la aparición del profesionalismo, en el que la escuela futbolística onubense, aprendida de los escoceses, y la destreza y la experiencia que ya atesoraban los jugadores del Recreativo eran muy apreciadas por los conjuntos de otras ciudades, como Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz o Granada, a medida que iba extendiéndose la práctica del “nuevo” deporte del fútbol por todo el territorio español, por lo que no era extraño que fueran requeridos por otras sociedades deportivas incipientes. Hablamos de las dos primeras décadas del siglo XX, cuando lógicamente no había ningún tipo de contratos, y los que disputaban los partidos eran los socios de cada club, que incluso tenían que estar al día en el pago de sus cuotas para poder jugar.

El onubense Camilo Bel Pérez, durante muchos años Jefe Clínico del Hospital Provincial de Huelva, es un caso especial, porque aunque no llegó a jugar nunca con el primer equipo del Recreativo, sí se aficionó al fútbol en su juventud. Perteneciente a una familia onubense de larga tradición universitaria, marchó a Cádiz para estudiar Medicina entre 1901 y 1904, actuando ese último año como primer secretario en la fundación del primitivo Cádiz FC, y posteriormente se trasladó a Sevilla en 1905, ciudad en la que de nuevo fue partícipe de la fundación del actual Sevilla FC, junto a otros onubenses. Él mismo lo recordaba así en una entrevista al diario Odiel en 1955:

“Don Camilo Bel, muy seguro en sus apreciaciones, nos habla de su amistad en 1904 con don Manrique Meléndez, director de la Fábrica de Tabaco de Cádiz, dato que es singularmente importante para determinar cómo se llegó a la fundación del Cádiz:
– Arturo, hijo de Don Manrique […] nos “metió a todos en el toro” hasta lograr la fundación del Cádiz, del que en el momento inicial fui secretario, y tuve el honor de presentar sus reglamentos en el Gobierno Civil”
– ¿Qué pasó después?
– Que en 1905 nos trasladamos a Sevilla para continuar allí los estudios, y que con la calentura del fútbol encima, fundamos el Sevilla FC, en la que tomó buena parte nuestro paisano Manolo Cano Rincón, hermano de aquel gran Emilio que figuró entre los primitivos jugadores del Recreativo.
– En el nacimiento del Sevilla ¿quién fue el primer presidente?
– Don Manuel Aguilar, me parece que se llamaba, consignatario de buques. Y como en Cádiz, fui secretario, y por los reglamentos presentados en la capital gaditana, se hizo aquel Sevilla que sentó sus reales en el Prado de San Sebastián.
– ¿Usted fue jugador de ambos equipos?
– Pues sí, en ambos actué de delantero centro.
– ¿Quienes más de Huelva estaban por allí?
– Trasmonte, que era estudiante de Medicina, y actuaba de portero. Era primo de los Macías Trasmonte, y se distinguía en los saques de puerta, porque con el puño lanzaba el balón de puerta a puerta; recuerdo igualmente a Ramón Martín Mora, estudiante de Ayamonte; a Bernabeu, a Manolo Brionde, de origen francés, y otros muchos.”

 

Diario Odiel 1955, Entrevista a Camilo Bel

 

Tras la participación del Recreativo en los Campeonatos de España celebrados en Madrid en 1906 y 1907 (ningún otro equipo andaluz disputaría esta competición hasta 1917), el Decano empieza a recibir peticiones de cesión de jugadores por parte de diversos clubes. El 7 de febrero de 1909 la prensa local recoge la invitación que le hacen el Athletic Club y el Español, ambos de Madrid, al onubense Tomás Estrada para que disputara algunos partidos con ellos, aprovechando que estudiaba allí la carrera de delineante. Estrada era socio del Recreativo y desde pequeño disputaba partidos en el Velódromo, pasando por los distintos escalafones del Club. En 1910 Estrada ya jugaba a préstamo en el Madrid FC (actual Real Madrid) mientras residía en la capital de España, pero jugaba (y ganaba) los Campeonatos de Andalucía con el Recreativo, al disputarse estos durante el periodo navideño. Tomás Estrada lo fue todo en el Recreativo: jugador, capitán, árbitro, entrenador y directivo, también corresponsal en Huelva del semanario Madrid Sport y hasta creó en 1919 la revista Huelva Sport para informar semanalmente de los eventos deportivos en nuestra ciudad.

 

También Antonio Tellechea y dos de los hermanos Pérez de Guzmán tuvieron a bien viajar desde Huelva a tierras extremeñas, ante la petición recibida del recién creado Sport de Badajoz, para reforzarlo en el primer encuentro que dicho club iba a disputar, en mayo de 1909.

Luís García Guijarro es otro ejemplo de préstamo puntual. Disputó con el Sevilla Balompié (actual Real Betis Balompié) el primer partido del Campeonato de Andalucía y Extremadura celebrado el 4 de enero de 1910 en el Velódromo frente a su propio club, el Recreativo de Huelva. Nacido en Puerto Rico en 1892, pero de familia onubense y afincado en Huelva tras el desastre de 1898 tras la guerra de Cuba, era habitual desde 1908 en las alineaciones de los partidos de la Copa Seamens que disputaba el Recreativo contra los tripulantes de los barcos británicos fondeados en el puerto de Huelva. Pero dado que el Club no lo designó titular para los partidos del Campeonato de Andalucía, se permitió que jugara en la filas balompédicas, al igual que Roselli. En el segundo partido del Campeonato de nuevo el Recreativo prestó a Roselli y al escocés Wilson al Sevilla Balompié.

Tres de los hermanos Pérez de Guzmán (de los seis que llegaron a jugar en el Recreativo), que estudiaban por entonces sus carreras universitarias en Madrid, van a jugar también a préstamo en las filas de los equipos madrileños entre 1909 y 1913, primero en el Madrid FC y posteriormente en la Gimnástica. Con estos dos conjuntos compitieron durante varias temporadas en el Campeonato de Madrid.

En abril de 1910 se juega la fase final del Campeonato de España en San Sebastián, con solo tres clubes, el Athletic de Bilbao, el club local y el Madrid FC. Este último, además de contar con los tres recreativistas que habitualmente estaba alineando en el campeonato madrileño, solicita también la incorporación de José Pérez de Guzmán, que ha de partir en tren desde Huelva hasta Madrid para unirse allí al resto de la expedición, y continuar todos juntos el viaje para llegar a la ciudad donostierra apenas una hora antes del comienzo del primer partido. El Madrid FC juega sus dos encuentros con los cuatro onubenses en su once titular: los hermanos Francisco, Luís y José Pérez de Guzmán, y Tomás Estrada, todos ellos socios del Recreativo.

 

1910. Madrid FC en San Sebastián con recreativistas en sus filas, 2º y 3º fila superior, 1º y último fila inferior

 

 

El 7 de abril de 1912 se disputa en la ciudad condal la gran final del Campeonato de España de Fútbol, entre el FC Barcelona y la Gimnástica de Madrid, club que entonces le disputaba la supremacía del centro de España al Madrid FC, y que había eliminado en semifinales al potente Racing de Irún. En sus filas encontramos de nuevo cuatro recreativistas, titulares habituales del primer equipo del Decano, con el que han vuelto a triunfar en enero de ese año en los Campeonatos de Andalucía y Extremadura, pero que juegan cedidos en la Gimnástica de Madrid mientras terminan allí sus estudios: el portero Díaz Moya, los hermanos Francisco y Luis Pérez de Guzmán, y Alejandro Rodríguez Apolinario. La victoria correspondió al equipo barcelonés, pero de esa final incluso hay imágenes filmadas, de las más antiguas que se conservan en España, en las que se puede apreciar brevemente a los futbolistas onubenses en acción.

Al año siguiente, de nuevo el socio del Recreativo Alejandro Rodríguez Apolinario juega la final del Campeonato de España, pero esta vez como delantero centro titular del FC Barcelona. El rival es la Real Sociedad, y Apolinario se convierte en el héroe de la final, al lograr los dos tantos decisivos que le dan el título copero al conjunto culé. Después seguiría jugando en el FC Barcelona las siguientes temporadas, ya que se establecería allí.

También era habitual en aquellos años que los dos principales clubes sevillanos, cuando contendían entre ellos, solicitaran al Recreativo de Huelva la cesión de algunos jugadores para que reforzaran sus alineaciones. Los más solicitados, tanto por su asiduidad como por lo destacado de sus actuaciones, fueron el gran goleador Gregorio Navarro y el portero Francisco Díaz Moya, ídolos de los aficionados, y no solo en Huelva, pero también jugaron ocasionalmente en los equipos sevillanos otros integrantes del primer equipo recreativista, como Francisco Pérez de Guzmán y Alfonso Mata.

 

Portero Díaz Moya, recreativista cedido en la Sevilla FC. Sport Sevillano. Hemeroteca BNE

 

El hermano de este último, Antonio Mata, junto con Alfonso Duque, jugadores habituales del Recreativo en la década de los 10, fueron también impulsores del fútbol en esos años en la ciudad nazarí, según recordaba el Diario de Huelva en 1939. Residiendo temporalmente en Granada a principios de los años diez, fundaron y jugaron el primer encuentro del Recreativo de Granada, que vestía también de azul y blanco.

No sería el único club andaluz fundado en aquellos años con esa denominación. Podemos igualmente reseñar que el 18 de agosto de 1912 el Recreativo de Huelva juega su primer partido contra un nuevo club sevillano, constituido unos meses antes por un grupo de jóvenes entre los que destacan varios onubenses residentes por estudio o trabajo en Sevilla. De nuevo es significativo el nombre que eligieron, Recreativo de Sevilla. El resultado de este primer enfrentamiento fue de 9 a 0 para el Decano.

Perico Pérez de Guzmán, hermano menor de los mencionados anteriormente, también disputó partidos en las filas del Madrid en 1919, ganándose allí el sobrenombre de Guzmán el Bueno.

Leyendo las crónicas de los partidos de aquellos años jugados por el Recreativo en otras ciudades andaluzas, también resulta curioso, desde la óptica actual, comprobar la expectación que generaba su visita, los muchos seguidores que tenía el Decano fuera de Huelva, y cómo el público foráneo ovacionaba al equipo onubense e incluso le aplaudía más que al conjunto local.

Vemos pues que las peticiones de cesiones de jugadores hechas al Club Decano eran algo habitual en aquellos primeros tiempos, donde aún imperaba entre jugadores y clubes la caballerosidad propia de los sportmen que iniciaron el fútbol en nuestro país, junto a la camaradería y las buenas relaciones entre las sociedades deportivas existentes, y podemos igualmente apreciar el estatus y el prestigio que el Decano mantenía hace aproximadamente un siglo en el ámbito futbolístico, años antes de que apareciera el profesionalismo.

 

Departamento de Historia del Real Club Recreativo de Huelva SAD