La historia del club decano, la más larga de todos los clubes de fútbol españoles, al margen de datos, nombres y resultados, es rica en anécdotas y curiosidades, que vale la pena conocer, pues reflejan las mentalidades y costumbres de la sociedad onubense y española de cada época, desde finales del siglo XIX.

Queremos mostrar ahora, con unas breves pinceladas, cómo se comportaba el club decano y cómo se percibía al Recreativo hace justo un siglo, en 1916, cuando aún era el modelo, la referencia y el club hegemónico en todo el sur de España. Utilizaremos, para ello, las crónicas de la prensa local de aquella época, magníficamente custodiada en la Hemeroteca del Archivo Municipal de Huelva.

Varios clubes locales surgen entre finales de 1915 y primeros de 1916, según nos cuentan los diarios locales, “compuestos por jóvenes aficionados que, entusiasmados por los frecuentes éxitos del Real Club Recreativo de Huelva, se proponen secundarlos en tan noble juego”. Es por ello que la directiva del Recreativo, presidida por el Doctor Mackay, decide organizar entonces el primer torneo de ámbito local, al que denomina la “Copa Huelva”, que disputarían cada año en el Velódromo los jugadores del segundo equipo del Club (ya que hacerlo con el primero restaría toda emoción por la enorme desigualdad), contra los primeros equipos del resto de sociedades futbolísticas de la ciudad.

En la final de la primera edición de dicha competición, celebrada el 20 de febrero de 1916, las promesas del club decano se impusieron a los jóvenes del Huelva FC. Según nos cuenta Diario de Huelva, “el Sr. Alcock entregó al capitán del equipo vencedor la copa, que al poco se llenó de champagne, bebiendo todos los jugadores”. Por su parte, el diario La Provincia comentaba que “los jugadores en compacta masa y en unión de la copa circularon por la capital haciendo bastantes libaciones en ella”.

Directiva del Recre en 1915, con Mackay y Alcock.

Días después se dirigieron al domicilio del presidente para entregarle la copa de plata, y allí “el Dr. Mackay les felicitó muy efusivamente, alentándoles a seguir cultivando el foot-ball con todo entusiasmo para añadir nuevas páginas a la brillante y ya larga historia del Real Club Recreativo, que tan señalado lugar ocupa entre las sociedades deportivas de España”.

 

El Campeonato de Andalucía de ese año 1916, disputado íntegramente en Sevilla por decisión de la recién creada Federación Regional Sur, es ganado por primera vez por un club distinto del Recreativo: el Español de Cádiz. Se rompía así la continuada y monótona supremacía futbolística del club onubense en el sur de España, hasta entonces dominador absoluto de dicha competición. Sin embargo, la propuesta de confeccionar una selección con los mejores jugadores de la Federación Sur para enfrentarse a otra de la Federación Centro, surgida en el seno del ente federativo y lanzada desde las páginas del periódico sevillano El Correo de Andalucía, deja bien claro qué club seguía siendo considerado el referente: de los once jugadores a convocar, se propone elegir uno por cada uno de los dos clubes gaditanos, dos por el Sevilla FC y el Real Betis Balompié, y cinco por el Recreativo de Huelva “que por algo fue el que inició en Andalucía el cultivo de tan higiénico sport”.

 

El Club, además de intentar mantener el prestigio deportivo, seguía haciendo gala en 1916 de los valores recibidos en su origen por aquellos pioneros sportmen del siglo XIX, que lo han hecho un modelo a seguir en el Sur de España. Como botón de muestra de la normas de caballerosidad que aún imperaban dentro del Decano, destaquemos algunas acciones anecdóticas que hoy pueden parecernos sorprendentes.

 

En el partido amistoso entre el Recreativo de Huelva y el Real Betis Balompié jugado el 5 de marzo de 1916 en el Velódromo, el club anfitrión tuvo a bien designar como referee –anglicismo con el que entonces se denominaba a los árbitros- a un veterano jugador bético, valorando únicamente su condición de buen conocedor del reglamento y no su procedencia o afinidad.

 

Menos de un mes después, el 2 de abril, es de destacar la actitud del gran centrocampista Francisco Pérez de Guzmán, que en el partido Sevilla FC – Recreativo decidió no lanzar un penalty señalado a escasos minutos del final, cuando el marcador señalaba empate a uno. La ovación del público sevillano al jugador, y a todo el equipo del Recreativo cuando salió del campo, reconfortó más que la presumible victoria. Así lo expresaban los cronistas del momento: “El público sevillano aplaudió la resolución del referido jugador, y vitoreó la nobleza del equipo onubense” // “No cabe ni sospechar siquiera que habiéndole tocado en suerte a Paco Guzmán lanzarlo, pudiera fallar, pues de todos es conocido la gran facilidad que tiene para romper redes a fuerza de pelotazos. Ahora bien, que hayan empatado por aquello de que ganar sin lucha no es ganar, no solamente es digno del Club de Huelva, sino que además ha sido un curso de cortesía que no todos los clubs españoles han estudiado” y aún más: “los de Huelva, que han cumplido con el reglamento, con las reglas de cortesía y con el compañerismo, regresan satisfechísimos de Sevilla, porque saben que si bien no han ganado materialmente, en cambio los sevillanos pregonaron sin regateo su victoria, pues las ovaciones hablan más claro que el guarismo colocado por orden del árbitro”. Y lo más digno de resaltar es que dicha acción no fue producto de una decisión personal y aislada, sino que obedecía a códigos internos del club decano.

 

Cartel anunciador del Recre-Sevilla del 16 de abril de 1916.

 

Dos semanas después, el 16 de abril, el Velódromo onubense recibe al Sevilla FC, partido del que afortunadamente se conserva un cartel, y la escena vuelve a repetirse, ahora además, por duplicado. De nuevo reproducimos un fragmento de la crónica de este partido, aparecida en La Provincia el 17 de abril de 1916: “Hubo un penalty que no se consumó gracias a la caballerosidad de Navarro, que lanzó el balón a la calle. Otro golpe de castigo que ordenó Ramos fue anulado igualmente por Paco Guzmán. Hubo quien dijo, a raíz de estos dos actos, que era raro que no se aplaudiera. –Pero Señor ¿es usted sordo? le arguyeron. –Dispense, creí que ese ruido era tormenta. La ovación a los nuestros fue tan grande que hasta hubo manos bellísimas de distinguidas damas que aplaudieron con entusiasmo.” E igualmente lo recoge el Diario de Huelva: “…castigo que Navarro tiró fuera. El entusiasmo del público era indescriptible, y cuando la puerta del Sevilla estaba en peligro nuevamente hubo una mano en el área de goal que el referee decretó penalty. Un jugador del Real, siguiendo el precedente que tienen señalado de no tirar aquel castigo, pues casi siempre son goals muy difíciles de parar, lanzó fuera. Las palmas echaron humo”. Dicho partido acabó con la victoria recreativista por 2 a 0 al Sevilla FC.

 

Así era el Recre hace un siglo. Así se comportaba. Otros tiempos y otras formas de entender la competición y el deporte, pero que forman parte de la larga historia y el patrimonio intangible del mismo Club que sigue hoy en pie.

 

Área de Historia del RC Recreativo de Huelva